225

Lo que significa acabar el colegio

En el mes de abril participé en un concurso organizado por el colegio para elegir el discurso que despediría a la promoción 2018-2019 y este fue mi discurso para despedir estos 13 años que he estado en el colegio de Nuestra Señora del Recuerdo. Espero que os guste

Todo comenzó en el 2006 cuando, todavía, casi sin saber nada, nuestros profesores nos dijeron que teníamos muchos años por delante para pintar un cuadro. Para ello nos dieron una cartulina, un carboncillo, unos pinceles, una paleta con colores y un lienzo, entre otros materiales. En infantil, no teníamos ni idea de cómo hacer nada y entonces empezamos a experimentar. Experimentamos en la cartulina, con todos los colores y todas las formas. En esos primeros años, todo se aprende a través del juego.

Llegamos a primaria donde esa experimentación se fue centrando. Recuerdo, especialmente, el momento en el que conseguimos el carné del carboncillo, el carné de boli ¿os acordáis?, el cual nos permitió empezar a hacer el boceto en el lienzo. A partir de ese momento ya empezábamos a saber qué era lo que teníamos que pintar. Yo elegí el cuadro de Claude Monet, El estanque de los nenúfares.Había dos orillas y necesitábamos imaginar un puente para poder cruzar el río y llegar a otro lugar, la meta, a la que, por fin hoy, hemos conseguido llegar.

Un puente que conseguimos aprender a imaginarlo con ayuda de nuestros profesores, el personal del colegio y después de largas divisiones con llevada, deportes ignacianos, la sintaxis y tantos otros aprendizajes. Al acabar la primaria estábamos listos para empezar a dibujar un puente sólido.

Llegó la secundaria y nos dimos cuenta de que no solo necesitábamos un puente si no también necesitábamos llenar todo de color para divertirnos durante el camino.  Empezamos entonces a dibujar flores que adornaban nuestro cuadro, nenúfares de todo tipo, como los equipos en los que jugamos, los que fueron nuestros entrenadores, nuestros amigos, la F.S.T.A, polis y cacos y todos los demás juegos a los que jugábamos en el patio. Pero, necesitábamos también algo que nos resguardase de la lluvia y de las tormentas. Necesitábamos árboles que nos cubrieran, árboles como nuestras familias y el colegio que nos han protegido toda nuestra vida y que nos han abrigado para ser las personas que somos hoy, dándonos sus tonos más vívidos para que aprendiésemos de la mejor manera posible. Todo ello a través de los encuentros con Cristo, las convivencias, los retiros, la primera comunión, el cuaderno de interioridad, la confirmación…; los que nos han permitido no solo dibujar el puente si no también meternos dentro del cuadro y vivir nuestra propia historia con una mayor espiritualidad. Y, sobre todo, tenemos que dar también las gracias a la Virgen del Recuerdo que nos ha protegido en estos tutelares muros y también lo seguirá haciendo cuando ya no estemos entre ellos.

Por aquella etapa de 4º de la ESO ya teníamos el cuadro bastante avanzado, estaba lleno de nenúfares que cubrían el río, árboles que nos resguardaban,… Solo nos quedaba decidir una cosa: qué queríamos que hubiese en la otra orilla. Llegó la hora de decidir itinerario y de empezar a ver qué queríamos ser de mayores. Llegaba la hora de responder esa pregunta que tanto nos habían preguntado de pequeños. ¿Qué quieres ser de mayor?

Después de haber terminado prácticamente el cuadro nos quedaba lo más importante, los retoques, los que nos iban a diferenciar para entrar a las universidades que queríamos. Ya era la recta final para llegar a la otra orilla. En bachillerato todo empezó a ir mucho más rápido, nuevos compañeros, nuevas clases, ahora ya éramos los mayores. Llegaron los agobios, los exámenes, las visitas a universidades… Mucho trabajo duro, esfuerzo y dedicación que hoy por fin han merecido la pena.

Hemos creado un cuadro de colores y formas que representan cada uno de los pilares de nuestra vida. Y lo hemos conseguido gracias a esa paleta de apoyo, nuestras familias y el colegio. Cada uno de nosotros hemos creado un cuadro diferente y único para enseñar al mundo.

Ahora ya somos conscientes, ahora ya todos sabemos los colores con los que hemos pintado el cuadro, los dones que hemos usado y seguiremos usando para ayudar a los demás. Gente que podemos ver en las flores que hemos dibujado en el río y que también representan ese servicio social que hicimos en 1º de bachillerato para ser hombres y mujeres para los demás.

A lo largo de estos 13 años hemos aprendido a ser competentes. Ese cuadro que no teníamos ni idea de cómo empezar en infantil y que a través de distintas etapas hemos aprendido a pintar, por fin está hoy terminado. Esto demuestra que ya estamos listos para saltar al mundo con muchas nuevas experiencias y retos que aún nos quedan por descubrir.

Hemos aprendido a ser compasivos, a ser también los árboles de los demás, aquellos que nos protegían de la lluvia y de las fuertes oleadas del viento, aquellos que impedían derrumbar nuestro puente. Hemos no solo dibujado las flores si no también hemos aprendido a cuidar de ellas para que no se estropeen cuidándolas como a nosotros mismos.

Y sobre todo a lo largo de estos 13 años y esto me gustaría que nos durara ya de por vida, hemos estado comprometidos con todo lo que hacíamos, no nos hemos rendido y hemos acabado el cuadro. Aunque ha habido tiempos de desesperación en el que los nenúfares se empezaban a marchitar y el puente empezaba a desplomarse hemos conseguido sostenerlo y arreglarlo.

También hemos tenido siempre muy presentes otros valores como el compañerismo, la puntualidad, o el servicio; La disciplina, el respeto y la gratitud a los demás también han sido valores muy presentes en nuestra educación.

Hemos colaborado cada sábado de Navidad a llevar comida a diferentes sitios, apoyando en las distintas actividades en la FSTA y viviendo la experiencia de voluntariado para hacer el mejor puente posible en el que no solo podamos cruzar nosotros si no también toda esa gente que necesita de nuestra ayuda.

Terminamos un cuadro, limpiamos una paleta, nos despedimos de personas y lugares que han formado parte de nuestra vida. Cruzamos un puente que no es el final. Crecer duele.  Pero al mismo tiempo empezamos una nueva etapa con muchos más cuadros que pintar, con muchos más puentes que atravesar. Con ella vienen nuevos sueños, nuevas metas, nuevos retos, nuevas personas y nuevos lugares.

Acabar el colegio tiene para muchos de nosotros una carga sentimental. Aun satisfechos de haber acabado no nos resulta fácil dejar atrás tantos años de vivencias compartidas. Pero el ciclo de la vida continúa, y muchas veces cada final es un nuevo comienzo, un lienzo en blanco, una nueva oportunidad.

Este cuadro no habría sido posible hacerlo sin vuestra ayuda. Gracias a todos los padres por habernos regalado el material y haber sido uno de nuestros árboles durante estos 13 años, gracias al colegio por habernos enseñado a dibujar y por haber sido junto a nuestras familias la paleta con la que hemos pintado el cuadro de esta etapa de nuestra vida. Y, sobre todo, me gustaría dar gracias a todos mis compañeros porque sin ellos no habría sido posible dibujar tantas flores como las que tenemos cada uno de nosotros en nuestros cuadros. Porque cada uno de nuestros cuadros son para ti y para ti y para ti, para nosotros y para todos aquellos que quieran venir detrás con nosotros.

Muchas gracias

Tags: No tags

2 Responses

Add a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *